Arroyo Perdido de la Cordillera

Esta pesca tuvo lugar a principios de diciembre del año 2018, pero por razones personales recién ahora puedo subir la presente entrada al Blog.

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Asimismo por razones que no comparto pero respeto, me pidieron que no diera indicaciones ni el nombre del arroyo, a los efectos de mantenerlo lo más prístino posible. A mi juzgar, muchas veces un lugar por más secreto que se mantenga no garantiza que así será preservado ya que suele pasar que algunos privados (como puede ser una empresa minera) podría con su actividad traer aparejado la destrucción del arroyo y nosotros jamás nos enteraríamos.

Nos habían hablado de este lugar unos andinistas amigos, nos brindaron indicaciones y el contacto de la persona con la que debíamos conversar para poder ingresar al campo donde se haya el arroyo.

Luego de obtener el permiso, caminamos por casi 45 minutos por un terreno dentro de todo bastante agradable, hemos caminado por lugares peores…

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Una vez a orillas del arroyo, comenzamos con nuestro ritual, dar vueltas rocas para determinar que tipo de macroinvertebrados habitan dicho ecosistema y así elegir mejor nuestras moscas.

El arroyo en si mismo era muy angosto, con poca corriente de agua, pozos bien marcados, y pequeñas correderas de poca profundidad. Comenzamos pescando con ninfas lastradas y en tensión, pero no tuvimos éxito, por lo que cambiamos a indicadores de pique y moscas sin lastre y allí nuestra suerte cambio teniendo piques y capturas.

 

La mosca que más rindió fue, como siempre pasa en estos tipos de ambientes, la massarta en # 14 y #16 (cuya receta subida a este blog tengo muchas ganas de modificar), sin nada de lastre, se la pesco es suspensión.

Los piques fueron muy suaves, casi imperceptibles, por eso el indicador de pique fue de gran ayuda. Las cañas utilizadas fueron una Redington Classic Trout #3 de 8´6″ y una TFO Porfessional II #3 de 8´6″, con líneas de flote que jamás salieron del reel -por eso ni hacemos mención-. Los leaderes que empleamos fueron de 9 pies y un pie más en 5x.

Las truchas que pueblan este tipo de arroyos de la cordillera se caracteriza por ser casi siempre de truchas fontinalis (me lee Pablo Saracco y me da una ñapi…) y de escaso porte, pero en este caso en particular no fue así porque tuvimos una gran trucha que se nos escapó… Imagino que habrá estado cerca del kilogramo, que es mucho para este tipo de cursos de agua.

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Hermoso arroyo que ojalá podamos volver a pescar, pero deberemos ser invitados nuevamente.

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Probando zapatillas Merrell All Out Blaze Aero Sport

Tuve la suerte de usar en el último tiempo (durante todo el año 2018), cada vez que salía a pescar y que tenía la oportunidad de usarlas, las zapatillas de trekking de Merrell, modelo All Out Blaze Aero Sport. Aquí mi impresión y mis criticas.

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Pero primero que nada, la pregunta que da origen a todo ¿Cómo llegue a este modelo especifico de calzado? Bueno, mi idea inicial era encontrar una zapatilla de trekking que sea liviana, robusta y perfectamente sumergible, necesitaba un calzado para recorrer grandes distancias en la cordillera para luego pasar al agua (estando sumergidas bastante tiempo) y volver a recorrer de nuevo grandes distancias.

Para ello tuve en mente, por ejemplo, las veces que fui hasta las lagunas del Arroyo Picheuta o cuando pesque el Arroyo Blanco de Polvaredas, y muchos otros arroyos de nuestra provincia cuando los he visitado en Primavera o a fines del Verano casi pisando el Otoño, incluso en algunas oportunidades llegando a recorrer hasta 6 kilómetros.

Luego de revisar las distintas opciones existentes en el mercado local, y también de leer comentarios de usuarios, concluí que la mejor elección sería por la zapatilla Merrell All Out Blaze Aero Sport, que por suerte es ofrecida en varios locales de la ciudad de Mendoza, e imagino que en otros a lo largo de la Provincia.

Primero vamos a lo más simple, lo estético. Esta zapatilla viene en varios colores, según lo anunciado en internet, pero yo solo pude ver dos variantes en el mercado la de color negra y amarilla por un lado y por el otro la de color verde oliva y marrón. Las terminaciones son excelentes y muy sobrias, no son zapatillas como se dice “facheras” como para usarlas en forma cotidiana, sino que de lejos se nota que tienen un propósito determinado.

Este calzado tiene una característica que lo hace distinto a cualquier otra zapatilla de trekking, y es que está diseñado específicamente para ser sumergido en el agua, no evita que nuestros pies se mojen, sino que todo lo contrario, se mojan mucho.

Por ello posee en a los costados y sobre los dedos una red (o malla con ventilación como lo promociona la empresa en su página web) que permite el ingreso y el egreso del agua, no así piedras y otras basuras que pueden incomodar al caminar, lo que no pasa con un par de sandalias; asimismo también tienen una buena protección de los dedos.

La suela marca VIVRAM nos proporciona mucha seguridad a la hora de caminar por terrenos difíciles, siendo muy confiable y en mi opinión personal bastante duradera ya que otros calzados de similares características no han soportado ni la mitad del abuso con el que he tratado a estás zapatillas.

Son un calzado muy liviano, y que cumple con la idea con la que fueron adquiridos, es decir que me permitan recorrer grandes distancias en terrenos duros y al mismo tiempo vadear arroyos cuando estoy pescando y secarse bastante rápido sin retener agua en su interior.

No obstante ello, también corresponde remarcar lo que no me gusto de estas zapatillas, por un lado los cordones con los que son presentadas son muy “blandos” cuando se encuentran mojados, lo que ocasiona que constantemente se estén desatando pero por suerte esto se soluciona fácilmente con un cambio de cordones; por otro lado si bien la suela VIVRAM nos da mucha tracción cuando caminamos por suelo seco, no pasa lo mismo cuando están mojadas, en algunos momentos cuando me paraba sobre piedras sumergidas en el agua, perdía tracción y resbalaba… lo que no sucede generalmente con una bota de vadeo; por último, y lo más negativo es que no posee protección en los talones, lo que resulta en golpes muy duros cuando no somos precavidos al momento de vadear metemos el pie entre dos piedras.

 

 

 

Arroyo Grande de la Quebrada

Ante la imposibilidad de pescar los arroyos del norte de Mendoza, como es de público conocimiento, ha estado lloviendo en grandes cantidades lo que trae aparejado que los cursos de agua bajen turbios y en el peor de los casos hay habido aluviones.

Nos dirigimos al Arroyo Grande de la Quebrada, río mítico y siempre muy presente en la mente de los mosqueros mendocinos.

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Por suerte, la ola de calor que estaba azotando a la Región ya había pasado y tuvimos un día soleado y con una temperatura que rondó los 25 grados centígrados, dandonos una jornada de pesca muy agradable.

Lamentablemente el camino que bordea al arroyo no se encontraba en las mejores condiciones, tal vez no han pasado la máquina de Vialidad o las lluvias han hecho estragos, por ello, lo que sumado a que no íbamos en un vehículo alto tuvimos que dejar el auto a tan solo unos kilómetros de donde se encuentra el hotel quemado, cuando nuestra idea inicial era llegar al puesto de Gendarmería Nacional.

El arroyo bajaba con mucha agua, pero bien cristalina, lo que fue por un lado un alivio pero por otro nos demostró el daño que ha ocasionado la rosa mosqueta en la zona, ya que en algunas orillas era imposible transitar. Esta especie de arbusto ha cubierto zonas inimaginables y para nuestra sorpresa ha comenzado a trepar los cerros por las partes más bajas… Incluso, creo que la próxima vez que visite este lugar, me va a ser necesario llevar un machete para poder abrirme paso.

Incluso, también encontramos cardos… ¿alguien sabrá si son plantas nativas o igualmente que la rosa mosqueta fueron introducidos?

A pesar de todo ello pudimos pescar algunas truchas arcoíris, algunas de buen porte para el tipo de arroyo y lo concurrido que es. Los piques se dieron con ninfas, principalmente la Prince nymph y con imitaciones de plecópteros, es un curso de agua, que gracias a sus características topográficas, este tipo de insectos se encuentra en grandes cantidades.

En la pesca con ninfas usamos dos técnicas, por un lado mosca con indicador de pique, pero sin resultados ya que como mencioné anteriormente bajaba el arroyo con mucha agua lo que no permitía trabajar bien la mosca; y por el otro lado ninfa con tensión o como se dice ahora pesca al hilo o pesca europea, de lo cual vamos a hablar de ello en detalle en otro post, utilizamos unos leaders de la marca RIO que pudimos comprar en Rody Valverde Fly Shop.

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También tuvimos piques con mosca seca, utilizando la Yellow Humpy, de la cual haremos un paso a paso en la brevedad, siempre casteando en los “pockets”.

Cerca del mediodía tuvimos que pegar la vuelta por la cantidad de gente que había ido al lugar a pasar el fin de semana, pero sabemos que si no mejoran las condiciones en el norte de Mendoza, volveremos al Arroyo Grande de la Quebrada en los próximos días.

Primera pesca del invierno en Potrerillos.

Después de haber tenido una temporada muy buena de pesca en el Río Mendoza, decidimos dejar en paz al río (también porque esta bajando turbio), y continuar con nuestra actividad en el Dique de Potrerillos, nos habían hablado de muy buenas capturas de truchas marrones, así que decidimos alistar los equipos y salimos para el lago.

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El día nos recibió con mucho frío, nublado, ventoso, por momentos con lluvia y en otros momentos nieve, pero lo mismo pudimos meter varias truchas. Hace un par de años, también se dio una muy buena pesca en un mes de septiembre con las mismas características del mes que estamos teniendo ahora mismo, donde los días entre semana son soleados y agradables, y cuando llega el fin de semana, vuelve el frío y las nubes… ¡Cómo que el invierno no nos quiere dejar! De todas formas, esto sirve de lección, que un mal día no necesariamente significa que vayamos a tener una mala pesca.

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Los equipos utilizados fueron cañas #6 de nueve pies con líneas de hundimiento, leaders cortos finalizados en 1x ó en 0x. La mosca que más rindió fue una matuka atada por nuestro amigo Gustavo Tello, quien ese día nos dio cátedra de pesca con mosca en el Dique.

Nos llamó la atención que no había ningún pescador más en las costas y mucho menos en el agua, tuvimos para nosotros solos el Dique. Por ello, nos acompañó toda la mañana una patrulla de Recursos Naturales Renovables, da gusto ver que ellos estén haciendo su tarea y agradecemos la compañía. Al salir del agua nos pidieron permisos y controlaron nuestros equipos para ver que todo estuviese en regla.

Luego de una buena mañana de pesca y después de mucho tiempo sin navegar las aguas del Dique, pusimos rumbo a una cabaña a preparar el asado y recuperar el calor al lado de una salamandra Ñuke.

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Nos vemos en la próxima pesca.

Tal vez la última salida al Río Mendoza del año…

Como era de esperar todo llega a un fin, si bien este invierno el Río Mendoza ha pagado, y muy bien ya que hemos recibido comentarios de varios pescadores, corresponde darle un respiro y comenzar a mirar para otros lados…

Lamentablemente, hemos estado trabajando bastante, y lo que nos ha limitado mucho al momento de salir a pescar, privándonos las horas que hubiésemos deseado pasar con los pies en el agua del río. Otra sería la realidad si viviésemos de la pesca con mosca, pero eso no va a pasar nunca.

Como sostuve en el párrafo anterior, el trabajo nos impedía ir a pescar, pero los comentarios de amigos y las fotos de estos como así también las publicaciones de otros mosqueros en Facebook nos demostraban que había buena pesca y que no podíamos dejar de mojar por lo menos un día más nuestras moscas en este río. Por eso, la semana pasada en menos de una hora decidimos dejar de lado, por lo menos por un momento, nuestras responsabilidades y organizamos una salida rápida a un lugar, del cual nos habían hablado y que jamás habíamos pisado, La Estación de Guido.

Para ello teníamos que caminar por las vías abandonadas del Ferrocarril Trasandino durante una hora, cruzando puentes -algunos en un estado total de abandono casi por caerse-, y zonas de desmoronamiento.

Llegamos el sábado bien temprano, antes de que saliera el sol como también la tormenta de nieve que se estaba esperando en la zona, por lo que comenzamos a caminar por las vías iluminados solo con linternas y acompañados por un viento helado que soplaba desde el sur, como lo conocen los puesteros en la Cordillera de los Andes -“viento de nieve”-, que mantuvo la temperatura siempre por debajo de los 5° C.

Fue una larga caminata, el viento que nos daba en la cara nos hacía ir más lento de lo que nos hubiese gustado, a pesar de ello disfrutamos mucho de los paisajes e incluso nos encontramos con los restos de un guanaco, lo que nos recordaba que estábamos en los dominios de un puma, por eso tuvimos que prestar atención, no queríamos una sorpresa de ese calibre.

Una vez que llegamos a la vieja estación de trenes, no fuimos directo al río sino que nos dedicamos un poco a recorrer y contemplar lo que una vez fue una parada importante en el recorrido del trasandino.

Nos sorprendió el buen estado de conservación de la misma, en comparación con otras estaciones de las que solo quedan paredes, llegamos a la rápida conclusión de que era el resultado de su difícil acceso impidiendo así la poco deseada visita de vándalos y ladrones, ojalá se mantenga así por más tiempo o hasta que vuelva a pasar el tren.

Luego de unas fotos de rigor, bajamos al río y comenzamos a pescar, fue una jornada dura, marcada por un viento helado, fuerte y constante que dificultaba mucho los cast.

Llevamos dos cañas #5 de 9 pies y una sola en #3 de 8 pies y 6 pulgadas cuyo pescador fue el que más sufrió las condiciones climáticas, haciéndole casi impractibale castear con un mínimo de comodidad…

Comenzamos pescando con ninfas e indicadores de pique, como siempre Prince Bead Head (de latón y tugnsteno) pesadas y también Zug Bug, pero no tuvimos éxito con esa técnica, muy a pesar nuestro ya que los lugares invitaban a ninfear sin dudar un minuto.

El viento era tan fuerte por momentos que hacia navegar aguas arriba el indicador de pique arruinando de esta forma la correcta deriva de la mosca.

Por ello, los que íbamos con caña #5 pasamos a líneas de hundimiento y streamers, y el que iba con caña #3 se dedicó a vernos pescar. Paréntesis acá, siempre es importante cuando vamos a pescar tener presente el pronóstico del clima y cuando es necesario poder acondicionar nuestro equipo al mismo, caso contrario levamos la caña de paseo (al que le quepa el sayo que se lo ponga).

Por suerte pudimos meter una trucha con la archiconocida Dr. Lecter.

Ahora, es momento de preparar los equipos ya que Agosto y Septiembre son meses óptimos para ir a buscar grandes truchas marrones al Dique de Potrerillos, por lo que hay que atar moscas y estirar líneas.

El Río Mendoza sigue pagando

La idea era pescar un arroyo en un valle que nos habían pasado el dato, pero lamentablemente por las recientes nevadas no pudimos acceder al valle y quedamos a dos kilometros del arroyo.

Habíamos preparado todo los equipos para la pesca de un arroyo, cañas #3, líneas de flote, leaders largos, flotamosca, incluso llevaba en mi caso dos cajas llenas de moscas secas atadas especialmente para estos arroyitos mendocinos… ¡Será para una próxima oportunidad!

Ante tal panorama, decidimos dirigirnos al Río Mendoza, apenas donde termina el la cola del Dique, donde encontramos un clima más ameno, no había nieve y tampoco hacía tanto frío, el río bajaba no tan claro como en la última vez sino más bien gris, bien característico de esta época del año y con mucha agua, lo que nos complicó ya que como sostuve en el párrafo anterior íbamos preparados para pescar un arroyo y no un río y los waders se habían quedado en casa…

Aún así nos las ingeniamos para poder pescar, y el Río Mendoza nos pagó con unas lindas truchas arco iris residentes, peleadoras pero flacas.

Pescamos siempre con indicador de pique y moscas lastradas, no para que vayan pegadas al fondo sino para que profundicen rápido y queden bien colgadas del indicador de pique, así la trucha que buscar comer, sale de su ubicación y toma la mosca. Todos los piques se dieron bien pegados a la orilla, algunos a escasos centímetros de tierra seca.

Respecto a las tomadas de las truchas, estas eran muy suaves, apenas hundían un poco el indicador de pique, y sí uno (como me pasó a mí al principio) esta un poco distraído los deja pasar. Por suerte al usar cañas #3 puede con un sutil movimiento de la puntera de la caña clavar el anzuelo, lo que a veces no podemos hacer con cañas de mayor numeración ya que si no somos conscientes el movimiento puede ser más brusco trayendo aparejado errar el pique porque le sacamos de la boca la mosca a la trucha.

Sé que he prometido la nota acerca de los indicadores de pique, esperemos que tenga tiempo en los próximos días así la termino y la puedo subir al blog.

Primer pesca del año en el Río Mendoza

Después de unas semanas de mucha inestabilidad, el clima mejoró y pudimos ir, por primera vez en este año, al Río Mendoza aguas arriba del Dique de Potrerillos.

Aún así, existían varios pronósticos desfavorable, que habíamos estado escuchado durante la semana -los que incluían viento zonda, nevadas como también, otra vez, lluvias-, pero fuimos lo mismo a pescar.

Por suerte tuvimos una jornada marcada por el sol y temperaturas cálidas que nos acompañaron desde las primeras horas de luz hasta que nos fuimos del río, por suerte encontramos un pequeño cobertizo (abandonado) que sirvió para proteger las bombas de agua que abastecían al destacamento de Gendarmería en el puesto de “Los Árboles”, donde descansamos a la sombra las horas de mayor calor. Y más aún, lo que fue una bendición, fue la ausencia total del tan temido viento zonda.

En esta oportunidad llevamos dos equipos distintos, una caña TFO Professional Serie II en #3 de 8 pies y 6 pulgadas con línea Trout LT de RIO acorde a esa caña, con la que se pescó siempre con ninfas e indicador de pique (se viene una nota acerca del indicador de pique… ¡Estén atentos!). Por otro lado, seguimos probando la Fenwick Aetos #5 de 9 pies, pero esta vez en un río, llevamos líneas de tip hundimiento –Orvis Wonderline Generation 3 Sink Tip-, para castear principalmente streamers y también de flote para probar suerte con algunas ninfas. Y seguimos maravillandonos con esta caña… ¡Sin palabras!

El agua del río bajaba muy clara, como suele vérsela a mediados de junio, pero como suele suceder en esta época del año, el río traía mucha agua, lo que dificulta hacer bajar la mosca ya que era barrida por la corriente, por lo que tuvimos que comenzar a hacer derivar las ninfas mucho antes del lugar donde presumíamos que se encontraban las truchas y en el caso de los streamers -en mi caso- tuve que colocar una mosca lastrada y castear más corto y en 90 grados, ya que de otra forma la mosca no bajaba o perdía el control.

A pesar de ello, nos las ingeniamos para poder pinchar unas arco iris, todas muy flacas, pero bastante sanas y peleadoras. La mosca que más rindió fue una Prince en anzuelo #8 con cabeza de tungsteno y cuerpo lastrado con hilo de plomo, como también una Zug Bug (se viene una nueva mesa de atado) en los streamers la mosca que dio resultados fue una Bichonfly bien lastrada.

Mención aparte y especial a los espectaculares sanguches de jamón crudo que venden en el carrito en Potrerillos, a la vera del Río Blanco.

Dique de Potrerillos y prueba de nueva caña.

Amigos, hemos vuelto. Confesamos que hemos dejado de lado un poco el blog, lo que no necesariamente signifique no hemos estado yendo a pescar pero lamentablemente no vivimos de la pesca y debemos trabajar. Pero ahora, con todas las posibilidades que nos brindan los servicios de internet podemos dedicarle unos minutos a este espacio.

El pasado sábado fuimos al Dique de Potrerillos, el Río Mendoza todavía no esta en su punto justo por lo que cargamos belly boats, cañas #6, líneas de hundimiento, shooting heads y muchos streamers brillantes y de varios colores.

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Por suerte tuvimos un día sin viento, cálido pero no caluroso y con un sol que acompañó desde las primeras horas de las mañanas.

El dique, conforme surge de los informado por el Departamento General de Irrigación, presentaba para ese día un lleno del 93% de su capacidad máxima, cosa que notamos a penas llegamos a sus orillas.

Esta situación, muy favorable para el norte de la Provincia de Mendoza, es algo que nos dificulta la pesca atento a que los lugares donde generalmente encontramos a las truchas quedan a mucha profundidad complicando así llegar y teniendo que buscar otros pesqueros. Pero es un mal menor, es preferible a la sequía.

Por ello la pesca fue muy dura y solo se capturó una sola trucha marrón, y se perdieron un par de piques. Siempre  dejando profundizar bien la línea (incluso un par de minutos) y con imitaciones de páncoras como son la Dr. Lecter y la Bichon Fly.

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Palabras aparte ya que tuve la posibilidad de probar una nueva incorporación de mi arsenal personal de cañas, una FENWICK AETOS #5 de 9 pies. En verdad, me había entusiasmado con los buenos “review” o reseñas a lo largo y ancho de internet, todos muy positivos de esta caña. Por lo que decidí comprarla.

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La probé con una línea de Weight Forward de flote –Orvis Wonderline Generation 3-, una Weight Forward de hundimiento intermedio (RIO Mainstream Clear) y un shooting integrado de 150 grains (RIO AVID de 24 pies).

No solamente pudo castear las tres líneas por completo, sino que en ningún momento perdí el control de estas y mucho menos falle en la presentación. Se siente muy bien en la mano y uno se acostumbra rápidamente a ella. En verdad una muy buen adquisición y desde Mendoza Fly Fishing la recomendamos.

Se la puede adquirir en STRIKE FLY SHOP o en FLY FISHING STORE.

De paseo por el Aº Alumbre

El pasado fin de semana, tuvimos la idea de visitar, por primera vez, un arroyo del Norte de la Provincia de Mendoza del que habíamos oído hablar pero casi nadie sabía mucho al respecto. Se decía de él, que albergaba grandes truchas, que había que caminarlo mucho hasta la cuesta del Telégrafo, que no era necesario alejarse de la desembocadura de arroyo en el Río Mendoza y muchas más cosas.

Estábamos completamente desorientados y para colmo de males, la poca información que existe en internet, era más que confusa. Incluso recurrimos a los andinistas, que de pesca saben tanto como nosotros de escalada… Pero todo valía.

Pero aún así tomamos coraje y nos fuimos al Arroyo. Nos encontramos con un curso de agua difícil de descifrar ya que presentaba, poca cantidad de agua, pocos pozones y para nada profundos, muchas correderas, socavones debajo de las cortaderas y una riquísima fauna de macroinvertebrados (con la nota de color de que en pocos centímetros de agua co-existían hasta tres tipos de efemerópteros).

Intentamos con una variedad de moscas, con las ninfas lastradas o con plomo en el tippet, lo único que logramos fue enganchar en las piedras… Por lo que eliminamos todo tipo de lastre, logrando así evitar seguir perdiendo moscas.

Luego de haber asustado a una trucha que se encontraba refugiada en el socavón debajo de las cortaderas, comenzamos a aproximarnos a la orilla del arroyo con máxima cautela, y siempre tratando de colocar la mosca en el lugar deseado, lo que se tornó una tarea compleja ya que muchas veces la mosca quedaba colgando de las ramas o cortabamos el delicado tippet…

Cerca del mediodía bajamos los brazos, y volvimos a la Ciudad sabiendo que el Arroyo Alumbre nos venció pero no nos desanimó, ya que lo tendremos en cuenta para volver a pescarlo este verano.

Portezuelo del Viento ¿El fin del Río Grande?

Desde hace varios años venimos escuchando acerca de este proyecto de ingeniería, Portezuelo del Viento, cada vez que cambia el color político del gobierno provincial o cuando hay déficit energético o de puestos de trabajo, surge este nombre como la solución a todos los problemas…

Hoy en día, con un nuevo gobierno nacional y provincial, con menos de un año en el poder, y ante un sociedad “asustada” con los aumentos de las tarifas de los servicios públicos, entre los que se encuentra la energía eléctrica y una supuesta ola de despidos, sacó de la manga esta carta, y desempolvó este viejo proyecto como solución.

Sinceramente desconocemos si con la construcción de Portezuelo del Viento se satisfará la demanda de energía o se dará ocupación efectiva a mucha gente, lo único que sabemos es que se construirá un monstruo de hormigón sobre el curso de uno de los ríos más hermosos y con mejores truchas de nuestra Provincia.

Para él que no lo conoce, el Río Grande es el principal afluente del Río Colorado, y nace en el sudoeste de nuestra provincia, cerca del límite con La República de Chile, en su curso de 127 km recoge las aguas de varios afluentes importantes, siendo uno de los más importantes el Río Chico, el que atraviesa la localidad de Las Loicas.

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Históricamente se habla de este proyecto desde la década de 1950, distintas versiones y distintas variantes, licitaciones que no llegaron a nada, plata que se perdió en el camino, nuevos estudios y próximamente más licitaciones, pero en sí es lo mismo… Todo trae aparejado el fin del Río Grande tal como lo conocemos.

Lo único que podemos decir desde este blog es: ¿Y si probamos con energía eólica o solar? Las alternativas no parecen ser tan dañinas…