Primera pesca del invierno en Potrerillos.

Después de haber tenido una temporada muy buena de pesca en el Río Mendoza, decidimos dejar en paz al río (también porque esta bajando turbio), y continuar con nuestra actividad en el Dique de Potrerillos, nos habían hablado de muy buenas capturas de truchas marrones, así que decidimos alistar los equipos y salimos para el lago.

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El día nos recibió con mucho frío, nublado, ventoso, por momentos con lluvia y en otros momentos nieve, pero lo mismo pudimos meter varias truchas. Hace un par de años, también se dio una muy buena pesca en un mes de septiembre con las mismas características del mes que estamos teniendo ahora mismo, donde los días entre semana son soleados y agradables, y cuando llega el fin de semana, vuelve el frío y las nubes… ¡Cómo que el invierno no nos quiere dejar! De todas formas, esto sirve de lección, que un mal día no necesariamente significa que vayamos a tener una mala pesca.

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Los equipos utilizados fueron cañas #6 de nueve pies con líneas de hundimiento, leaders cortos finalizados en 1x ó en 0x. La mosca que más rindió fue una matuka atada por nuestro amigo Gustavo Tello, quien ese día nos dio cátedra de pesca con mosca en el Dique.

Nos llamó la atención que no había ningún pescador más en las costas y mucho menos en el agua, tuvimos para nosotros solos el Dique. Por ello, nos acompañó toda la mañana una patrulla de Recursos Naturales Renovables, da gusto ver que ellos estén haciendo su tarea y agradecemos la compañía. Al salir del agua nos pidieron permisos y controlaron nuestros equipos para ver que todo estuviese en regla.

Luego de una buena mañana de pesca y después de mucho tiempo sin navegar las aguas del Dique, pusimos rumbo a una cabaña a preparar el asado y recuperar el calor al lado de una salamandra Ñuke.

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Nos vemos en la próxima pesca.

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Tal vez la última salida al Río Mendoza del año…

Como era de esperar todo llega a un fin, si bien este invierno el Río Mendoza ha pagado, y muy bien ya que hemos recibido comentarios de varios pescadores, corresponde darle un respiro y comenzar a mirar para otros lados…

Lamentablemente, hemos estado trabajando bastante, y lo que nos ha limitado mucho al momento de salir a pescar, privándonos las horas que hubiésemos deseado pasar con los pies en el agua del río. Otra sería la realidad si viviésemos de la pesca con mosca, pero eso no va a pasar nunca.

Como sostuve en el párrafo anterior, el trabajo nos impedía ir a pescar, pero los comentarios de amigos y las fotos de estos como así también las publicaciones de otros mosqueros en Facebook nos demostraban que había buena pesca y que no podíamos dejar de mojar por lo menos un día más nuestras moscas en este río. Por eso, la semana pasada en menos de una hora decidimos dejar de lado, por lo menos por un momento, nuestras responsabilidades y organizamos una salida rápida a un lugar, del cual nos habían hablado y que jamás habíamos pisado, La Estación de Guido.

Para ello teníamos que caminar por las vías abandonadas del Ferrocarril Trasandino durante una hora, cruzando puentes -algunos en un estado total de abandono casi por caerse-, y zonas de desmoronamiento.

Llegamos el sábado bien temprano, antes de que saliera el sol como también la tormenta de nieve que se estaba esperando en la zona, por lo que comenzamos a caminar por las vías iluminados solo con linternas y acompañados por un viento helado que soplaba desde el sur, como lo conocen los puesteros en la Cordillera de los Andes -“viento de nieve”-, que mantuvo la temperatura siempre por debajo de los 5° C.

Fue una larga caminata, el viento que nos daba en la cara nos hacía ir más lento de lo que nos hubiese gustado, a pesar de ello disfrutamos mucho de los paisajes e incluso nos encontramos con los restos de un guanaco, lo que nos recordaba que estábamos en los dominios de un puma, por eso tuvimos que prestar atención, no queríamos una sorpresa de ese calibre.

Una vez que llegamos a la vieja estación de trenes, no fuimos directo al río sino que nos dedicamos un poco a recorrer y contemplar lo que una vez fue una parada importante en el recorrido del trasandino.

Nos sorprendió el buen estado de conservación de la misma, en comparación con otras estaciones de las que solo quedan paredes, llegamos a la rápida conclusión de que era el resultado de su difícil acceso impidiendo así la poco deseada visita de vándalos y ladrones, ojalá se mantenga así por más tiempo o hasta que vuelva a pasar el tren.

Luego de unas fotos de rigor, bajamos al río y comenzamos a pescar, fue una jornada dura, marcada por un viento helado, fuerte y constante que dificultaba mucho los cast.

Llevamos dos cañas #5 de 9 pies y una sola en #3 de 8 pies y 6 pulgadas cuyo pescador fue el que más sufrió las condiciones climáticas, haciéndole casi impractibale castear con un mínimo de comodidad…

Comenzamos pescando con ninfas e indicadores de pique, como siempre Prince Bead Head (de latón y tugnsteno) pesadas y también Zug Bug, pero no tuvimos éxito con esa técnica, muy a pesar nuestro ya que los lugares invitaban a ninfear sin dudar un minuto.

El viento era tan fuerte por momentos que hacia navegar aguas arriba el indicador de pique arruinando de esta forma la correcta deriva de la mosca.

Por ello, los que íbamos con caña #5 pasamos a líneas de hundimiento y streamers, y el que iba con caña #3 se dedicó a vernos pescar. Paréntesis acá, siempre es importante cuando vamos a pescar tener presente el pronóstico del clima y cuando es necesario poder acondicionar nuestro equipo al mismo, caso contrario levamos la caña de paseo (al que le quepa el sayo que se lo ponga).

Por suerte pudimos meter una trucha con la archiconocida Dr. Lecter.

Ahora, es momento de preparar los equipos ya que Agosto y Septiembre son meses óptimos para ir a buscar grandes truchas marrones al Dique de Potrerillos, por lo que hay que atar moscas y estirar líneas.

El Río Mendoza sigue pagando

La idea era pescar un arroyo en un valle que nos habían pasado el dato, pero lamentablemente por las recientes nevadas no pudimos acceder al valle y quedamos a dos kilometros del arroyo.

Habíamos preparado todo los equipos para la pesca de un arroyo, cañas #3, líneas de flote, leaders largos, flotamosca, incluso llevaba en mi caso dos cajas llenas de moscas secas atadas especialmente para estos arroyitos mendocinos… ¡Será para una próxima oportunidad!

Ante tal panorama, decidimos dirigirnos al Río Mendoza, apenas donde termina el la cola del Dique, donde encontramos un clima más ameno, no había nieve y tampoco hacía tanto frío, el río bajaba no tan claro como en la última vez sino más bien gris, bien característico de esta época del año y con mucha agua, lo que nos complicó ya que como sostuve en el párrafo anterior íbamos preparados para pescar un arroyo y no un río y los waders se habían quedado en casa…

Aún así nos las ingeniamos para poder pescar, y el Río Mendoza nos pagó con unas lindas truchas arco iris residentes, peleadoras pero flacas.

Pescamos siempre con indicador de pique y moscas lastradas, no para que vayan pegadas al fondo sino para que profundicen rápido y queden bien colgadas del indicador de pique, así la trucha que buscar comer, sale de su ubicación y toma la mosca. Todos los piques se dieron bien pegados a la orilla, algunos a escasos centímetros de tierra seca.

Respecto a las tomadas de las truchas, estas eran muy suaves, apenas hundían un poco el indicador de pique, y sí uno (como me pasó a mí al principio) esta un poco distraído los deja pasar. Por suerte al usar cañas #3 puede con un sutil movimiento de la puntera de la caña clavar el anzuelo, lo que a veces no podemos hacer con cañas de mayor numeración ya que si no somos conscientes el movimiento puede ser más brusco trayendo aparejado errar el pique porque le sacamos de la boca la mosca a la trucha.

Sé que he prometido la nota acerca de los indicadores de pique, esperemos que tenga tiempo en los próximos días así la termino y la puedo subir al blog.

Primer pesca del año en el Río Mendoza

Después de unas semanas de mucha inestabilidad, el clima mejoró y pudimos ir, por primera vez en este año, al Río Mendoza aguas arriba del Dique de Potrerillos.

Aún así, existían varios pronósticos desfavorable, que habíamos estado escuchado durante la semana -los que incluían viento zonda, nevadas como también, otra vez, lluvias-, pero fuimos lo mismo a pescar.

Por suerte tuvimos una jornada marcada por el sol y temperaturas cálidas que nos acompañaron desde las primeras horas de luz hasta que nos fuimos del río, por suerte encontramos un pequeño cobertizo (abandonado) que sirvió para proteger las bombas de agua que abastecían al destacamento de Gendarmería en el puesto de “Los Árboles”, donde descansamos a la sombra las horas de mayor calor. Y más aún, lo que fue una bendición, fue la ausencia total del tan temido viento zonda.

En esta oportunidad llevamos dos equipos distintos, una caña TFO Professional Serie II en #3 de 8 pies y 6 pulgadas con línea Trout LT de RIO acorde a esa caña, con la que se pescó siempre con ninfas e indicador de pique (se viene una nota acerca del indicador de pique… ¡Estén atentos!). Por otro lado, seguimos probando la Fenwick Aetos #5 de 9 pies, pero esta vez en un río, llevamos líneas de tip hundimiento –Orvis Wonderline Generation 3 Sink Tip-, para castear principalmente streamers y también de flote para probar suerte con algunas ninfas. Y seguimos maravillandonos con esta caña… ¡Sin palabras!

El agua del río bajaba muy clara, como suele vérsela a mediados de junio, pero como suele suceder en esta época del año, el río traía mucha agua, lo que dificulta hacer bajar la mosca ya que era barrida por la corriente, por lo que tuvimos que comenzar a hacer derivar las ninfas mucho antes del lugar donde presumíamos que se encontraban las truchas y en el caso de los streamers -en mi caso- tuve que colocar una mosca lastrada y castear más corto y en 90 grados, ya que de otra forma la mosca no bajaba o perdía el control.

A pesar de ello, nos las ingeniamos para poder pinchar unas arco iris, todas muy flacas, pero bastante sanas y peleadoras. La mosca que más rindió fue una Prince en anzuelo #8 con cabeza de tungsteno y cuerpo lastrado con hilo de plomo, como también una Zug Bug (se viene una nueva mesa de atado) en los streamers la mosca que dio resultados fue una Bichonfly bien lastrada.

Mención aparte y especial a los espectaculares sanguches de jamón crudo que venden en el carrito en Potrerillos, a la vera del Río Blanco.

Dique de Potrerillos y prueba de nueva caña.

Amigos, hemos vuelto. Confesamos que hemos dejado de lado un poco el blog, lo que no necesariamente signifique no hemos estado yendo a pescar pero lamentablemente no vivimos de la pesca y debemos trabajar. Pero ahora, con todas las posibilidades que nos brindan los servicios de internet podemos dedicarle unos minutos a este espacio.

El pasado sábado fuimos al Dique de Potrerillos, el Río Mendoza todavía no esta en su punto justo por lo que cargamos belly boats, cañas #6, líneas de hundimiento, shooting heads y muchos streamers brillantes y de varios colores.

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Por suerte tuvimos un día sin viento, cálido pero no caluroso y con un sol que acompañó desde las primeras horas de las mañanas.

El dique, conforme surge de los informado por el Departamento General de Irrigación, presentaba para ese día un lleno del 93% de su capacidad máxima, cosa que notamos a penas llegamos a sus orillas.

Esta situación, muy favorable para el norte de la Provincia de Mendoza, es algo que nos dificulta la pesca atento a que los lugares donde generalmente encontramos a las truchas quedan a mucha profundidad complicando así llegar y teniendo que buscar otros pesqueros. Pero es un mal menor, es preferible a la sequía.

Por ello la pesca fue muy dura y solo se capturó una sola trucha marrón, y se perdieron un par de piques. Siempre  dejando profundizar bien la línea (incluso un par de minutos) y con imitaciones de páncoras como son la Dr. Lecter y la Bichon Fly.

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Palabras aparte ya que tuve la posibilidad de probar una nueva incorporación de mi arsenal personal de cañas, una FENWICK AETOS #5 de 9 pies. En verdad, me había entusiasmado con los buenos “review” o reseñas a lo largo y ancho de internet, todos muy positivos de esta caña. Por lo que decidí comprarla.

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La probé con una línea de Weight Forward de flote –Orvis Wonderline Generation 3-, una Weight Forward de hundimiento intermedio (RIO Mainstream Clear) y un shooting integrado de 150 grains (RIO AVID de 24 pies).

No solamente pudo castear las tres líneas por completo, sino que en ningún momento perdí el control de estas y mucho menos falle en la presentación. Se siente muy bien en la mano y uno se acostumbra rápidamente a ella. En verdad una muy buen adquisición y desde Mendoza Fly Fishing la recomendamos.

Se la puede adquirir en STRIKE FLY SHOP o en FLY FISHING STORE.

RISE Fly Fishing Film Festival

El próximo 25 de Octubre a las 20:00 hs, se presentará en el Cinemark del Palmares Open Mall, el festival de cine RISE dedicado exclusivamente a la Pesca con Mosca. Esta es la primera vez que un evento de esta categoría se expone en una sala de cines en nuestra provincia.

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Las entradas pueden ser adquiridas mediante MERCADO LIBRE. Y en esta ocasión se podrá disfrutar de las siguientes películas:

PURE FLY NZ

PREDATOR

FREAKS OF NATURE

ZEN FISHING

TURNING POINT NORTH

Anzuelos ¿Con o sin rebaba?

El amigo y nuevo auspiciante del Blog, Pablo Matthews de Duck Master, ha compartido con nosotros un artículo muy interesante de esta discusión que existe entorno a la rebaba (o muerte como le dicen en España) en los anzuelos, que vale la pena leer.

Si quisiéramos ser tajantes en una respuesta, esta sería “Porque el reglamento de pesca lo indica”. Pero hay otras razones que hacen al uso de anzuelos sin rebaba o con rebaba aplastada que no solo tienen que ver con hacer menos daño al pez.

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La razón a favor del anzuelo con rebaba es la menor pérdida de peces, es cierto, pero relativo. Ya que buena parte de estas pérdidas no se dan en la pelea con el pez sino en la pérdida de piques por falta de penetración del anzuelo, ya sea por filos de mala calidad o por la resistencia que genera la rebaba al clavar.

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Un anzuelo sin rebaba penetra con más facilidad la boca del pez incluso con poca tensión de línea o con truchas “entrenadas” en técnicas para evitar “piercings” escupiendo nuestras mosca, inclusive antes de que lleguemos a detectar el pique si es que lo hacemos.

Procura que los anzuelos estén bien afilados antes de comprar o atar una mosca, que sean “pegajosos”, que al rozar su punta con cualquier superficie enganchen y retengan.

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Una prueba efectiva para corroborar el filo es apoyar la punta del anzuelo en tu uña y que este no patine en ella al hacer una leve presión.

Por otra parte, ningún pescador, por experimentado que sea, está exento de quedar enganchado por su propia moscas, ya sea por una equivocación en el manejo de la línea (imagina una mosca arrastrada por el peso de una línea que vuela a 100 kilómetros por hora), o simplemente clavarte el anzuelo cuando manipulas tu equipo. Estas son situaciones en las que agradecemos usarlos sin rebaba.

La pérdida de tensión en la línea o mantener la caña baja durante la pelea es frecuente y es mayor causante de pérdidas de peces que tener rebaba o no en el anzuelo.

La velocidad para la devolución del pez, en el caso que practiques pesca y devolución es importante, por esto en las competiciones de pesca con mosca, además de no estar permitidos, siendo el tiempo un factor crítico, no se usa anzuelos con rebaba.

Sin rebaba la liberación del pez es rápida y fácil incluso con este debajo del agua, evitando el uso de fórceps y otras herramientas para arrancar el anzuelo trabado. Causando menos daño al animal y restringiendo al máximo la manipulación de este.

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Creo que la rebaba quedo de los viejos modelos, para pesca extractiva, y permiten retener la carnada en el anzuelo (que no es el caso de las pesca con mosca), además es lo que había disponible en el mercado, Duck Master te ofrece la posibilidad de acceder a anzuelos de excelente confección sin rebaba (Master Series) o rebaba micro (Classic Series)ambas con afilado químico con precios inigualables respecto a su calidad.

Pesca de Invierno 2016

Luego de un otoño algo frustrante, ya que solo en el mes de mayo de 2016 llovieron 23 días de 31, pudimos pescar nuestro querido Río Mendoza aguas arriba del Dique de Potrerillos, con muy buenas capturas en días tan variados que iban desde nevadas intensas a otros de puro sol y temperaturas muy agradables.

Fueron pocas jornadas de pesca, pero muy rendidoras y satisfactorias, haciendo olvidarnos por completo el pésimo inicio de temporada mosquera en el río. En cierta forma nos quedamos con gusto a poco, ya que cuando las aguas del río bajaban “pescables”, el otro gran ámbito del norte de la provincia, Dique de Potrerillos, nos llamaba.

En este año, fuimos un poco más allá, y nos animamos a llevar equipos livianos (#2 y #3) para poder nifear, en algunos casos hasta llevándonos grandes sorpresas de las truchas que tomaban a poca distancia de nosotros y con mucha voracidad.

Por supuesto, los controles de la Dirección de Recursos Naturales Renovables, “FAUNAS” como comúnmente los conocemos, estuvieron totalmente ausentes… Haciendonos pensar ¿hasta que punto era necesario preocuparse por sacar o tener al día el carnet de pesca? Si nadie lo pide en ninguna parte del río… Pero bue… por lo menos nos sentimos bien sabiendo que cumplimos con la Ley, a pesar de que esta para “otros pescadores” no existe. Pero esto es otro material para escribir largo y tendido.

Disfruten las fotos.

Libro José “Pepe” Navas – Pionero de la Pesca con Mosca en la Patagonia

Recientemente leí el libro de Ana María Navas, la cual con escritos propios y recopilaciones de las notas e impresiones de su padre, y sumado al excelente trabajo decorativo de ToTi Palmer, llego al presente libro por el cual podemos conocer a este grandísimo pescador que fue José Navas, a quien muchos mosqueros (entre los que me incluyo) sólo han oído hablar.

A través de las cerca de 250 páginas del libro, podemos descubrir como era la Patagonia hace más de cincuenta años, como era la pesca por esos lados, quienes pescaban, como lo hacían, las moscas que usaban, las truchas y salmones que había y a un hombre que fue pionero de la pesca con mosca y que gracias a sus años a cargo de la Cabaña en Lago Meliquina se convirtió en una suerte de Frank Sawyer argentino.

Un lindo libro para leer en los meses cuando no se puede pescar en la Patagonia. 

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