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Mosquero a muerte.

Carpas con mosca

Sí, efectivamente leyeron bien, carpas con mosca. No les voy a mentir, por mucho tiempo tuve una idea (preconcebida y sin ningún sustento fáctico) de que las carpas eran un bicho sucio, estúpido que se acercaba a comer pan que le tirábamos cuando íbamos de paseo al Parque Gral. San Martín y estás pululaban en el lago, también como un bicho malo que llego y que destruye los ámbitos de pescan, que no merecía la pena detenerse ni un segundo a pensar en ellas, etc, etc, etc…

En muchos de estos conceptos, estaba completamente equivocado en otros no tanto, pero no voy a ponerme a enumerar a cada uno de ellos, no obstante lo que realmente interesa en este caso es que no son bichos estúpidos, sino que todo lo contrario, en estado salvaje son un pez muy difícil de pescar, donde es necesario emplear distintos tipos de cast, donde el sigilo y la observación son fundamentales, y que dan una batalla fenomenal.

Pero para poder pescarlas, un pescador que nunca lo ha hecho debe confiar en los que saben, por ello contrate los servicios del guía de la Provincia de San Luis, Sebastián Pagano, y en verdad fue un acierto de mi parte ya que Sebastián ha estado detrás de las carpas por más de 10 años, incluso se puede conocer mucho en la nota que escribió para la página Creek Life Fly Fishing y que recomiendo que lea todo aquel que quiera intentar pescarlas.

Los consejos brindados por Sebastián antes de viajar a San Luis fueron de fundamental importancia, como por ejemplo el de usar siempre lentes polarizados, sin ellos se hubiesen hecho imposible visualizar a las carpas; también el de las mosca a usar en colores oscuros y con poco material; la forma de presentarle la mosca a las carpas como se puede ver en el gráfico que adjunto; y lo más importante de todo, saber identificar al pez que puede llegar a tomar nuestra mosca (en este aspecto hay un mundo por escribir).

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Respecto al día de pesca, visitamos un curso de agua dentro de la cuenca del Río Quinto, tuvimos un día con poco viento (fundamental ya que la pesca es exclusiva a pez visto), con mucho sol y calor, lo que es también es óptimo a los fines de pescar carpas.

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Sebastián me había recomendado un equipo determinado, pero no cumplí con sus sugerencias y lleve una caña que había comprado hacía un tiempo para pescas de aguas cálidas, que si bien no se ajustaba al equipo #4 de 9 pies y acción rápida como él lo recomendó; no obstante ello logré capturar unas carpas pero efectivamente pesqué el tiempo en que emplee esa caña en forma incomoda… Luego usé la LTS Ephemera #4 de 9 pies que llevaba por las dudas Sebastián, que resultó a mi criterio una excelente caña, muy fácil y cómoda de castear y al mismo tiempo brinda una gran precisión (muy necesario en está pesca… bah… en todo tipo de pesca).

Me costó mucho sacarme el chip de las truchas, aún así creo que jamás lo pude hacer… Los humanos somos animales de costumbres, y eso me jugó en contra. Por momentos me sentía muy frustrado, lo que me hubiese hecho volver al auto, pero por suerte iba con un guía muy profesional que me supo orientar y volver a ponerme en curso. Confieso que uno de los errores más grande que tenía era que pescaba la estructura del río y en la pesca de carpas, uno debe pescar el pez… Por ello, casteos determinados como el tuck cast o los ganchos son de fundamental importancia a la hora de tener éxito.

Ph:@sebastianpaganog

Después de ese día, o mejor dicho camino de vuelta a Mendoza iba viendo carpas en todas partes, ja, ja, ja, las veía moverse en los pozos, jugar en la corriente, tomar en superficie, veía carpas en tailing, las veía aún con los ojos cerrados… Es una pesca intensa, muy divertida y sinceramente para mí no quedó allí ya que ahora estoy en campaña de equiparme como me recomendó Sebastián para pescarlas en marzo, como también mejorando mis casts.

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Arroyo Perdido de la Cordillera

Esta pesca tuvo lugar a principios de diciembre del año 2018, pero por razones personales recién ahora puedo subir la presente entrada al Blog.

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Asimismo por razones que no comparto pero respeto, me pidieron que no diera indicaciones ni el nombre del arroyo, a los efectos de mantenerlo lo más prístino posible. A mi juzgar, muchas veces un lugar por más secreto que se mantenga no garantiza que así será preservado ya que suele pasar que algunos privados (como puede ser una empresa minera) podría con su actividad traer aparejado la destrucción del arroyo y nosotros jamás nos enteraríamos.

Nos habían hablado de este lugar unos andinistas amigos, nos brindaron indicaciones y el contacto de la persona con la que debíamos conversar para poder ingresar al campo donde se haya el arroyo.

Luego de obtener el permiso, caminamos por casi 45 minutos por un terreno dentro de todo bastante agradable, hemos caminado por lugares peores…

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Una vez a orillas del arroyo, comenzamos con nuestro ritual, dar vueltas rocas para determinar que tipo de macroinvertebrados habitan dicho ecosistema y así elegir mejor nuestras moscas.

El arroyo en si mismo era muy angosto, con poca corriente de agua, pozos bien marcados, y pequeñas correderas de poca profundidad. Comenzamos pescando con ninfas lastradas y en tensión, pero no tuvimos éxito, por lo que cambiamos a indicadores de pique y moscas sin lastre y allí nuestra suerte cambio teniendo piques y capturas.

 

La mosca que más rindió fue, como siempre pasa en estos tipos de ambientes, la massarta en # 14 y #16 (cuya receta subida a este blog tengo muchas ganas de modificar), sin nada de lastre, se la pesco es suspensión.

Los piques fueron muy suaves, casi imperceptibles, por eso el indicador de pique fue de gran ayuda. Las cañas utilizadas fueron una Redington Classic Trout #3 de 8´6″ y una TFO Porfessional II #3 de 8´6″, con líneas de flote que jamás salieron del reel -por eso ni hacemos mención-. Los leaderes que empleamos fueron de 9 pies y un pie más en 5x.

Las truchas que pueblan este tipo de arroyos de la cordillera se caracteriza por ser casi siempre de truchas fontinalis (me lee Pablo Saracco y me da una ñapi…) y de escaso porte, pero en este caso en particular no fue así porque tuvimos una gran trucha que se nos escapó… Imagino que habrá estado cerca del kilogramo, que es mucho para este tipo de cursos de agua.

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Hermoso arroyo que ojalá podamos volver a pescar, pero deberemos ser invitados nuevamente.

Probando zapatillas Merrell All Out Blaze Aero Sport

Tuve la suerte de usar en el último tiempo (durante todo el año 2018), cada vez que salía a pescar y que tenía la oportunidad de usarlas, las zapatillas de trekking de Merrell, modelo All Out Blaze Aero Sport. Aquí mi impresión y mis criticas.

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Pero primero que nada, la pregunta que da origen a todo ¿Cómo llegue a este modelo especifico de calzado? Bueno, mi idea inicial era encontrar una zapatilla de trekking que sea liviana, robusta y perfectamente sumergible, necesitaba un calzado para recorrer grandes distancias en la cordillera para luego pasar al agua (estando sumergidas bastante tiempo) y volver a recorrer de nuevo grandes distancias.

Para ello tuve en mente, por ejemplo, las veces que fui hasta las lagunas del Arroyo Picheuta o cuando pesque el Arroyo Blanco de Polvaredas, y muchos otros arroyos de nuestra provincia cuando los he visitado en Primavera o a fines del Verano casi pisando el Otoño, incluso en algunas oportunidades llegando a recorrer hasta 6 kilómetros.

Luego de revisar las distintas opciones existentes en el mercado local, y también de leer comentarios de usuarios, concluí que la mejor elección sería por la zapatilla Merrell All Out Blaze Aero Sport, que por suerte es ofrecida en varios locales de la ciudad de Mendoza, e imagino que en otros a lo largo de la Provincia.

Primero vamos a lo más simple, lo estético. Esta zapatilla viene en varios colores, según lo anunciado en internet, pero yo solo pude ver dos variantes en el mercado la de color negra y amarilla por un lado y por el otro la de color verde oliva y marrón. Las terminaciones son excelentes y muy sobrias, no son zapatillas como se dice “facheras” como para usarlas en forma cotidiana, sino que de lejos se nota que tienen un propósito determinado.

Este calzado tiene una característica que lo hace distinto a cualquier otra zapatilla de trekking, y es que está diseñado específicamente para ser sumergido en el agua, no evita que nuestros pies se mojen, sino que todo lo contrario, se mojan mucho.

Por ello posee en a los costados y sobre los dedos una red (o malla con ventilación como lo promociona la empresa en su página web) que permite el ingreso y el egreso del agua, no así piedras y otras basuras que pueden incomodar al caminar, lo que no pasa con un par de sandalias; asimismo también tienen una buena protección de los dedos.

La suela marca VIVRAM nos proporciona mucha seguridad a la hora de caminar por terrenos difíciles, siendo muy confiable y en mi opinión personal bastante duradera ya que otros calzados de similares características no han soportado ni la mitad del abuso con el que he tratado a estás zapatillas.

Son un calzado muy liviano, y que cumple con la idea con la que fueron adquiridos, es decir que me permitan recorrer grandes distancias en terrenos duros y al mismo tiempo vadear arroyos cuando estoy pescando y secarse bastante rápido sin retener agua en su interior.

No obstante ello, también corresponde remarcar lo que no me gusto de estas zapatillas, por un lado los cordones con los que son presentadas son muy “blandos” cuando se encuentran mojados, lo que ocasiona que constantemente se estén desatando pero por suerte esto se soluciona fácilmente con un cambio de cordones; por otro lado si bien la suela VIVRAM nos da mucha tracción cuando caminamos por suelo seco, no pasa lo mismo cuando están mojadas, en algunos momentos cuando me paraba sobre piedras sumergidas en el agua, perdía tracción y resbalaba… lo que no sucede generalmente con una bota de vadeo; por último, y lo más negativo es que no posee protección en los talones, lo que resulta en golpes muy duros cuando no somos precavidos al momento de vadear metemos el pie entre dos piedras.

 

 

 

This is Fly de Octubre

Para todos aquellos que disfrutan de la pesca con mosca los 365 días del año, los 7 días de la semana y las 24 horas del día, les traigo una buena noticia, ya está disponible para lectura o descarga (abonando 2 dólares -suertudos-), el último número de esta excelente revista de “This is Fly” correspondiente al mes de octubre.

Por lo que se puede apreciar, en esta publicación podrán leer (en inglés, pero no sean vagos y pónganse a estudiar que es un idioma fácil), acerca de la pesca de dorados en la Provincia de Corrientes, más específicamente con la gente de Pira Lodge, la fotografía de Daniel Shepler, nota a los fabricantes de Decade Reels, el diseño y las ilustraciones de Alana Louise Lyions, en búsqueda de las evasivas bull trout, atado con Matt Ebbers y mucho más.

¡Qué la disfruten! thisisflyoctubre

Arroyo Grande de la Quebrada

Ante la imposibilidad de pescar los arroyos del norte de Mendoza, como es de público conocimiento, ha estado lloviendo en grandes cantidades lo que trae aparejado que los cursos de agua bajen turbios y en el peor de los casos hay habido aluviones.

Nos dirigimos al Arroyo Grande de la Quebrada, río mítico y siempre muy presente en la mente de los mosqueros mendocinos.

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Por suerte, la ola de calor que estaba azotando a la Región ya había pasado y tuvimos un día soleado y con una temperatura que rondó los 25 grados centígrados, dandonos una jornada de pesca muy agradable.

Lamentablemente el camino que bordea al arroyo no se encontraba en las mejores condiciones, tal vez no han pasado la máquina de Vialidad o las lluvias han hecho estragos, por ello, lo que sumado a que no íbamos en un vehículo alto tuvimos que dejar el auto a tan solo unos kilómetros de donde se encuentra el hotel quemado, cuando nuestra idea inicial era llegar al puesto de Gendarmería Nacional.

El arroyo bajaba con mucha agua, pero bien cristalina, lo que fue por un lado un alivio pero por otro nos demostró el daño que ha ocasionado la rosa mosqueta en la zona, ya que en algunas orillas era imposible transitar. Esta especie de arbusto ha cubierto zonas inimaginables y para nuestra sorpresa ha comenzado a trepar los cerros por las partes más bajas… Incluso, creo que la próxima vez que visite este lugar, me va a ser necesario llevar un machete para poder abrirme paso.

Incluso, también encontramos cardos… ¿alguien sabrá si son plantas nativas o igualmente que la rosa mosqueta fueron introducidos?

A pesar de todo ello pudimos pescar algunas truchas arcoíris, algunas de buen porte para el tipo de arroyo y lo concurrido que es. Los piques se dieron con ninfas, principalmente la Prince nymph y con imitaciones de plecópteros, es un curso de agua, que gracias a sus características topográficas, este tipo de insectos se encuentra en grandes cantidades.

En la pesca con ninfas usamos dos técnicas, por un lado mosca con indicador de pique, pero sin resultados ya que como mencioné anteriormente bajaba el arroyo con mucha agua lo que no permitía trabajar bien la mosca; y por el otro lado ninfa con tensión o como se dice ahora pesca al hilo o pesca europea, de lo cual vamos a hablar de ello en detalle en otro post, utilizamos unos leaders de la marca RIO que pudimos comprar en Rody Valverde Fly Shop.

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También tuvimos piques con mosca seca, utilizando la Yellow Humpy, de la cual haremos un paso a paso en la brevedad, siempre casteando en los “pockets”.

Cerca del mediodía tuvimos que pegar la vuelta por la cantidad de gente que había ido al lugar a pasar el fin de semana, pero sabemos que si no mejoran las condiciones en el norte de Mendoza, volveremos al Arroyo Grande de la Quebrada en los próximos días.

Limpieza de las costas del Dique de Potrerillos, más de una tonelada de “basura”…

La semana pasada, operarios del Departamento de Náutica, dependiente de la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de la Provincia de Mendoza, realizó tareas de limpieza en el Dique de Potrerillos, llegando a recolectar más de 1.000 kilogramos de desperdicios dejados por visitantes de este espejo de agua.

Si bien es una tarea loable por parte del personal del gobierno de la Provincia, lo que llama poderosamente la atención, y al mismo tiempo asusta, es que esos residuos han sido dejados por turistas o “domingueros” que van a ese lugar para pasar el día. Por lo que corresponde preguntarse ¿Ellos están conformes con ir al Dique y encontrar el domingo siguiente las mismas botellas vacías y rotas, bolsas de nailon, pañales, yerba, etc. de su visita anterior?

La desidia de esté tipo de personas se encuentra tan arraigado en la mentalidad de los  Mendocinos, no solo el que por sus actos ensucia sino también el que hace caso omiso a la mugre y mira para otro lado, que nos cuesta creer que alguna vez hayamos sido considerados por el resto de los habitantes de este país como la Provincia más limpia…

Pero por otro lado, si bien es cierto, e injustificable por supuesto, que la gente hace poco y nada por no ensuciar este tipo de espacios públicos y “naturales”, también es cierto la falta cuasi absoluta de presencia de los entes públicos para dar un poco de control, sea Municipalidades de Luján de Cuyo o Las Heras como Gobierno de la Provincia de Mendoza, ni siquiera hay una cantidad de tachos de basura, señalización de lugares donde se puede hacer fuego o acampar por el día, presencia de guardapescas o guardaparques, recolección habitual de residuos, rescatistas, etc.; lo que da una suerte de sensación de libertinaje a los visitantes permitiéndose esos excesos como es arrojar donde les plazca su basura o simplemente no llevárselas con ellos. Como dicen las abuelas: “la culpa no es del chancho, sino del que le da de comer”.

Esperemos que algún día vayamos al Dique de Potrerillos y nos encontremos con una realidad distinta a la que hemos vivido y que aquí ha sido descrita.

Fuente: MDZOL.

La mesa de atado – 020 – Zug Bug

Esta ninfa, creada en los años 40 del siglo pasado por Cliff Zug para pescar los ríos de la zona de Catskills, es considerada junto con Pheasant Tail, la Hear’s Ear y la Prince (siendo pariente no muy lejana de esta última) como las 4 ninfas básicas y elementales que no pueden faltar en ninguna caja de los pescadores con mosca.

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Es una ninfa atractora, fue concebida en un principio como una imitación de larva de tricópteros (free swimmer o cased caddis) por ello es importante que el cuerpo de la mosca sea en forma de cigarro, pero además debido a que se encuentra casi por completo hecha de pavo real, fibras y espadas, lo que le da un aspecto por decirlo de algún modo “bichoso”, como dicen en Estados Unidos “buggy”, lo que trae aparejado que pueda representar fácilmente a ninfas de efemerópteros y plecópteros en los ríos, como también una ninfa de odonatos en espejos de agua. Una verdadera mosca todo terreno.

Puede ser atada con o sin bead head, por lo que recomendamos siempre tener las dos versiones listas para cuando sea necesario un poco de peso extra para llegar rápido al fondo de río o solo para trabajarla a media agua y ¿por qué no hacerla emerger?

Acá va el paso a paso y espero que les guste.

Primero: comenzamos colocando el anzuelo (Duckmaster N111 en #14) en la morsa y atando el hilo de nuestra elección, en este caso UNI-thread 8/0 black, atrás del ojo del anzuelo y lo llevamos hasta donde comienza la curva o donde se encuentra la rebaba, con una característica en particular, el excedente de hilo no lo cortamos, al contrario, dejamos una buen “hilacha” de 10 centímetros aproximadamente.

 

Segundo: elegimos 5 ó 6 espadas de pavo real, estás se diferencian de las fibra que comúnmente usamos, principalmente para formar los cuerpos de las moscas, ya que estas últimas son las que obtenemos de las plumas donde se ha formado el ojo del pavo real, en cambio las espadas las sacamos de las plumas donde no se han formado los ojos, y son las de la punta. Es decir que las espadas son los ojos que no se han formado, por un decir… Acá hay una buena explicación en inglés, LINK. Debemos atar todas juntas y llevamos el hilo hasta adelante, la cola no debe ser más larga que la apertura del anzuelo, es una mosca que se caracteriza por tener una cola corta.

 

Tercero: para evitar seguir enredándome en explicaciones y no perder el hilo conductor, atamos un buen pedazo de tinsel plateado, en este caso UNI-French oval mediano. Será necesario para ribetear la mosca.

 

Cuarto: atamos dos o tres fibras de pavo real, ahora si, la que generalmente usamos para todas nuestras moscas, pero con la particularidad que las atamos atrás del ojo del anzuelo y la llevamos hasta donde empieza la cola de la mosca. Luego llevamos la hilacha de 10 centímetros que habíamos dejado guardada hasta el ojo del anzuelo y luego el tinsel en contra del sentido en que colocamos las fibras de pavo real, esto le da una doble protección a nuestra mosca contra los dientes de las truchas.

 

Quinto: ya casi vamos terminando, buscamos una pluma de gallina o las que más les guste, para formar un collar, al igual que la Prince debe ser algo no muy abultado y que le de efectos de patas a esta mosca.

 

Sexto: elegimos una pluma de pato mallard, pelamos bien las fibras malas y sueltas, y atamos así la caja alar de esta mosca. Una vez en su posición cortamos y dejamos tal como quedo.

 

Último: hacemos un nudo final y cementamos la cabeza.

Mi primer caña de bambú… 

Recibí, por medio de un pariente una vieja caña de bambú, la cual como se puede apreciar en las fotos, no se encuentra en el mejor de los estados… Incluso se podría sostener que, más allá de lo vieja que es, fue bastante usada, lo que me dio mucha alegría porque ha sido una caña de mosca que cumplió su función.

Nunca antes he sido propietario, y mucho menos usuario, de una caña de bambú, así que mis conocimientos al respecto son limitados a lo que se encuentra en Internet y a lo que me han comentado amigos pescadores.

La caña en sí ha sido un gran misterio, ya que así como se ve en las fotos me fue entregada en mano, no hay ninguna referencia de marca, año de fabricación, lugar de construcción y mucho menos tipo de acción.

Luego de un primer vistazo, pude determinar lo siguiente: largo total 9 pies, divida en tres secciones, el tip de encuentra algo torcido, falta un pasahilo en el segundo tramo, porta reel de plástico, mango de corcho muy usado de tipo hammer style por lo que me da la idea de que puede ser una #7 ó #8, la puntera esta suelta (despegada) al igual que los enchufes de metal, uno de los pasahilos ha sido “reparado” en forma precaria, el primer pasahilo ha perdido su recubrimiento, falta sticker de la marca, solo se puede visualizar el número A-1362 B 9″; pero a pesar de este estado, el que puede asustar a un fanático de la historia, lo más sorprendente es que la madera se encuentra en muy buenas condiciones, solo unos piques por “moscasos”, el barniz se ve viejo pero no está saltado por lo que puedo asegurar que la humedad no la ha afectado.

Con todo esto, es decir lo que pude obtener con mi observación, me volqué en internet, en particular a los foros especializados, en búsqueda de más información que me sea útil a la hora de reparar y reacondicionar está caña, si llego a animarme a encarar esa idea.

Por lo que pude averiguar, se trataría de una caña de la marca Shakespeare, modelo Spring Brook (introducida en 1932), la que obra en mi poder fue fabricada a principios de la década de los años 50 (teniendo en cuenta que a partir del año 1952 Shakespeare dejó de fabricar cañas de bambú para volcarse a la fibra de vidrio, con su modelo más emblemático la Wonderod de color blanco, pero eso será para otro post), al perecer fabricada o por la empresa South Bend o por Montagne (hay una gran discrepancia ya que no existen registros fehacientes en los que los historiadores puedan ampararse, solo comentarios de viejos empleados de la fábrica y anécdotas de abuelos pescadores), fue la caña de bambú más baja de la línea de la empresa, es una #7 y era el modelo para la pesca del “Bass” por eso en su número de modelo hay una B mayúscula, hecha en los Estados Unidos, el primer pasahilo tenía un anillo de agatina, de acción pesada, la seda con la que eran atados los pasahilos era multicolor, lo que todavía se puede apreciar, y tiene la particularidad que no se encuentran muchas en buen estado de conservación en el mercado ya que fue una caña muy usada y típica de pescadores pobres “blue collar” por lo que combinaría muy bien con un reel Pflueger Medalist 1495 de esos años.

Ahora entra en juego el tema que me compete a mi ¿repararla para poder usarla como una caña más o dejarla en su condición como elemento decorativo? ¿Ustedes en mi lugar que harían?

Primera pesca del invierno en Potrerillos.

Después de haber tenido una temporada muy buena de pesca en el Río Mendoza, decidimos dejar en paz al río (también porque esta bajando turbio), y continuar con nuestra actividad en el Dique de Potrerillos, nos habían hablado de muy buenas capturas de truchas marrones, así que decidimos alistar los equipos y salimos para el lago.

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El día nos recibió con mucho frío, nublado, ventoso, por momentos con lluvia y en otros momentos nieve, pero lo mismo pudimos meter varias truchas. Hace un par de años, también se dio una muy buena pesca en un mes de septiembre con las mismas características del mes que estamos teniendo ahora mismo, donde los días entre semana son soleados y agradables, y cuando llega el fin de semana, vuelve el frío y las nubes… ¡Cómo que el invierno no nos quiere dejar! De todas formas, esto sirve de lección, que un mal día no necesariamente significa que vayamos a tener una mala pesca.

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Los equipos utilizados fueron cañas #6 de nueve pies con líneas de hundimiento, leaders cortos finalizados en 1x ó en 0x. La mosca que más rindió fue una matuka atada por nuestro amigo Gustavo Tello, quien ese día nos dio cátedra de pesca con mosca en el Dique.

Nos llamó la atención que no había ningún pescador más en las costas y mucho menos en el agua, tuvimos para nosotros solos el Dique. Por ello, nos acompañó toda la mañana una patrulla de Recursos Naturales Renovables, da gusto ver que ellos estén haciendo su tarea y agradecemos la compañía. Al salir del agua nos pidieron permisos y controlaron nuestros equipos para ver que todo estuviese en regla.

Luego de una buena mañana de pesca y después de mucho tiempo sin navegar las aguas del Dique, pusimos rumbo a una cabaña a preparar el asado y recuperar el calor al lado de una salamandra Ñuke.

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Nos vemos en la próxima pesca.